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Patria Nueva

miandiba — 04-12-2008 GTM 1 @ 12:29

Patria Nueva (1817-1823)

El nuevo virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela 1816-1821, resolvió recurrir a Mariano Osorio enviándole otra fuerza expedicionaria. Este desembarcó en Concepción y reclutó ingentes cantidades de tropas. Mientras tanto, Bernardo O'Higgins se replegaba más al norte intentando frenar de alguna manera el avance de los realistas, siendo sorprendido y ampliamente derrotado en Cancha Rayada. En la confusión, corrió el rumor de que O'Higgins había muerto y el pánico cundió entre los patriotas, muchos de los cuales se aprestaron incluso a volver a cruzar la Cordillera hacia Mendoza. En tales críticas circunstancias, Manuel Rodríguez arengó a la gente gritándoles: "¡Aún hay patria, ciudadanos!", y se nombró Director Supremo; duraría en el cargo exactamente 30 horas, que es el tiempo que O'Higgins empleó en regresar a Santiago y volver a hacerse del mando.

Bernardo O'Higgins como Director Supremo

Lisiado después de Cancha Rayada, O'Higgins delegó el mando de las tropas patriotas en San Martín. Este las reunió en los llanos de Maipú, en las afueras de Santiago. En la batalla de Maipú, librada el 5 de abril de 1818, San Martín infligió una dura derrota a Osorio, quien optó por regresar a Concepción; los realistas ya no intentarían otra incursión a Santiago, con lo que la independencia quedaba asegurada. Después de la refriega, O'Higgins acudió a saludar a San Martín como salvador de la patria en lo que se conocería como el abrazo de Maipú.

En lo que respecta a asegurar la independencia, San Martín emprendió una serie de guerras contra las montoneras, grupos de bandoleros, realistas e indios que habían aprovechado el caos de las expediciones militares y los reclutamientos forzosos para dedicarse al pillaje y al saqueo. Esto se conoció como la guerra a muerte, porque ni las montoneras ni los soldados regulares tomaban prisioneros; una vez liquidada la banda de Vicente Benavides, el año 1822, quedó asegurada la pacificación de la región de Concepción.

Por otra parte, O'Higgins propició el desarrollo de la Primera Escuadra Nacional, para impedir nuevas expediciones españolas desde el Perú. Sería precisamente esta escuadra la que llevaría a la Expedición Libertadora del Perú. Para llenar la plaza de almirante, llamó al escocés Lord Thomas Cochrane.[22] Este asestó un golpe decisivo a los realistas cuando, en 1820, se apoderó del Sistema de fuertes de Valdivia en la famosa Toma de Valdivia.[23]

De todas maneras, San Martín y O'Higgins estaban de acuerdo en que no cesaría el peligro hasta que el propio Virreinato del Perú fuera independiente de España. De esta manera prepararon la Expedición Libertadora del Perú, con naves y soldados. San Martín y Cochrane fueron enviados al Perú en 1820. Sin embargo, el carácter confiado y audaz de Cochrane chocó con el exceso de prudencia de San Martín. Este dejó escapar varias oportunidades de asestarle el golpe definitivo al Virrey pero dio inicio al proceso independentista de Perú evitando mayores derramamientos de sangre y entró al mando del ejército victorioso con el recibimiento de todo el pueblo peruano (no así de las clases altas). Tiempo después se declaró la independencia, aunque todavía quedaba por liberar el norte del país. Al no poder llegar a un acuerdo en el modo de lograrlo por las diferencias y condiciones que demandaba quien estaba al cargo del ejército que venía realizando la campaña libertadora por el norte, finalmente se entrevistó con Simón Bolívar (quien descendía desde Colombia), y se retiró del Perú; la independencia peruana quedaría completa después de la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, librada por Sucre, un lugarteniente de Bolívar.

En la historiografía chilena se hace terminar la Patria Nueva en 1823, con la renuncia de O'Higgins.[24] Sin embargo, el último territorio español en Chile, la isla de Chiloé, sería conquistada recién en 1826, durante el gobierno de Ramón Freire, sucesor de O'Higgins.

Conquista de Chile

miandiba — 26-11-2008 GTM 1 @ 17:32

Expedición de Valdivia [editar]


A pesar de haber acumulado una fortuna significativa por su participación en el Perú, su espíritu intranquilo lo llevó a iniciar un viaje a Chile, para dejar gloria y fama de sí.

En abril de 1539, Pizarro le dio autorización como su teniente de gobernador para pasar a conquistar Chile, pero eso no implicaba ayuda monetaria, tenía que procurársela por su cuenta. Se asoció con el comerciante Francisco Martínez Vegaso, con el capitán Alonso de Monroy y asimismo debió celebrar contrato de compañía con Pedro Sánchez de la Hoz, antiguo secretario de Pizarro, que venía de regreso de España con la autorización del rey para explorar las tierras del sur del estrecho de Magallanes y el título de gobernador de las tierras que allí descubriese.

Después de la fracasada expedición de Almagro, nadie quería ir a Chile, considerada tierra maldita. Consiguió solo once soldados para su hueste, más una mujer, Inés Suárez, y unos mil indios auxiliares. A lo largo del camino se le unirían más expedicionarios, como Francisco de Villagra y Francisco de Aguirre.

Al contrario de Diego de Almagro, tomó la ruta por el desierto de Atacama. Sánchez de la Hoz, que se había quedado en el Perú tratando de conseguir refuerzos pactados, lo que no consiguió llenándose de deudas, llegó al campamento de Valdivia por la noche y lo intento asesinar para usurpar la jefatura de la hueste.

Pero Valdivia se encontraba ausente, y a su regreso perdona a Sánchez de la Hoz y destierra a tres de sus cómplices, obteniendo a cambio la renuncia de este a todo derecho de expedición y conquista.

Al llegar al valle de Copiapó, toma solemne posesión en nombre del rey de España de esta tierra y la nombra Nueva extremadura, en recuerdo a su tierra natal. Renueva la marcha hacia el valle del Aconcagua, donde el cacique Michimalongo intentó detenerlo sin éxito. El 12 de febrero de 1541, echó las bases de la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo a los pies del cerro Santa Lucía (Huelén en mapudungún) y encerrada entre los brazos del Mapocho. Trazó la ciudad en forma de damero, dentro de la isla fluvial dividen todo el terreno en manzanas, que se partieron a la vez en cuatro solares que se asignaron a los primeros vecinos. Al trazado y formación de la ciudad le siguió la creación del primer cabildo, importando el sistema jurídico e institucional español.

Comenzó a correr la voz de que los almagristas habían matado a Pizarro. De ser cierta la noticia, los poderes de teniente gobernador de Valdivia quedaban caducados. Podría entonces venir otra persona del Perú a tomar mando de la naciente colonia y quedar en el olvido, entregándole las encomiendas de indios a advenedizos.

El cabildo consideró estos puntos resolvieron entregar al Valdivia el título de Gobernador y Capitán General en nombre del rey, que este rechazó inicialmente por motivos estratégicos de no quedar como traidor ante Pizarro por si seguía vivo, pero ante la amenaza de entregárselo a alguien más, aceptó el título, el 11 de junio de 1541.

El país no era rico en recursos minerales como el Perú, y no tenía una mano de obra indígena tan eficaz. Los primeros tiempos por tanto fueron duros, especialmente después del ataque del cacique Michimalongo, el 11 de septiembre de 1541, sobre la naciente ciudad, reduciéndola a un montón de escombros a causa de los incendios. Éste no fue peor gracias a la ayuda de Doña Inés de Suárez quien decidió darles muerte a los caciques prisioneros y lanzara sus cabezas a los atacantes sobre las empaladizas que rodeaban la ciudad. Las hostilidades de los ataques se detuvieron, pero la ciudad casi destruida cayó en miseria que, para poder salvar la conquista de Chile, Valdivia debió pedir auxilios a Perú a través de Alonso Monroy que sólo regresó con ayuda a fines de 1543.

Inició diversas obras de avance, entre las que se destaca la fundación de diversas ciudades: La Serena (1544), Concepción (1550), La Imperial, Valdivia(1552), Villarrica(1552) y Los Confines(1553). También inició la guerra contra el pueblo mapuche, la que es relatada por Alonso de Ercilla en su obra "La Araucana" (1576). Militarmente obtuvo importantes triunfos como en la batalla de Andalién y la batalla de Penco (1550) y trascendentes derrotas como la que acabó con su vida en Tucapel (1553).

Luchas por el gobierno. Primer gobierno de Villagra [editar]

En el testamento de Valdivia, que sólo se debía abrir a su muerte, nombraba gobernador de Chile en primer lugar a Jerónimo de Alderete, en segundo a Francisco de Aguirre y por último a Francisco de Villagra. Alderete se encontraba en España negociando el reconocimiento del cargo de Valdivia por el rey, Aguirre en la conquista de Tucumán y Villagra en las ciudades del sur (Concepción, La Imperial y Valdivia). Las ciudades del sur proclamaron entonces a Villagra como gobernador. No pasó lo mismo en Santiago en donde no se respetó el testamento de Valdivia y el Cabildo proclamó gobernador a Rodrigo de Quiroga.

Villagra intentó detener la rebelión indígena, que tenía como cabeza a Lautaro, pero al enfrentarse en la batalla de Marigueñu (26 de febrero) sufrió una terrible derrota, a consecuencia de la cual, resultó con la mitad de sus soldados muertos y sufriendo el despoblamiento y la destrucción de Concepción.

Llegado Villagra a Santiago para arreglar su situación, se obligó a Quiroga a dejar el mando. Pero el hijo de Aguirre le comunicó a su padre los acontecimientos y su designación del segundo lugar en el testamento, por lo que regresó a Chile y se entabló una pelea entre los dos capitanes, del que salió mejor parado Villagra, producto que su rival tenía apoyo solo en el norte de la gobernación (La Serena y Tucumán), mientras Villagra contaba con el apoyo de los habitantes de las ciudades del sur, muchos de ellos habitando en Santiago luego del despoblamiento de Concepción.

Para dirimir esta situación el Cabildo de Santiago somete la situación al fallo arbitral de los dos letrados que habitan en Santiago, los licenciados Alonso de las Peñas y Julián Gutiérrez de Altamirano. Si bien Villagra aceptó someterse al fallo de los letrados, Aguirre los rechazó al desconfiar de las decisiones que se tomaran en Santiago.

Los letrados viajaron a Valparaíso a dictar su falla, la sentencia llego a Santiago el 3 de octubre y fue leída en la plaza de armas la mañana siguiente. En ella se disponía que Villagrá partiese inmediatamente a socorrer las ciudades de la Imperial y Valdivia y que si en el plazo de siete meses no llegaba de la Audiencia el nombre del nuevo mandatarío se reconociese a Villagra como Gobernador.

La guerra de Arauco seguía su rumbo, y Lautaro vuelve a vencer a los españoles en Angol y en la refundada Concepción. Villagra cumpliendo el fallo de los letrados marcha al sur, y logra introducirse con sus hombres por sorpresa en el campamento mapuche, matando a Lautaro y venciendo a los araucanos en la Batalla de Mataquito (1 de abril de 1557).

Cuando se cumplieron los siete meses que los letrados habían dado como plazo a la Audiencia, Villagra vuelve a Santiago donde es nombrado Gobernador, una vez con el título decide viajar a La Serena a hacer valer su título frente a Aguirre, pero este al enterarse que Villagra viene en camino viaja a Copiapó para evitarlo. En Copiapó Aguirre recibe noticias desde el norte, había llegado un nuevo virrey al Perú y se había nombrado un nuevo Gobernador para Chile ; se trataba de García Hurtado de Mendoza.

Gobierno de García Hurtado de Mendoza [editar]

García Hurtado de Mendoza, hijo del nuevo virrey del Perú (además designado por éste), desembarcó en La Serena el 23 de abril de 1557. Contaba con 21 años de edad y un carácter altanero, violento y autoritario. Trajo junto a él a Chile el ejército más grande hasta entonces visto en estos lugares contando con más de 500 hombres, armados con arcabuces y cañones.



García Hurtado de Mendoza, gobernador de Chile y posteriormente virrey del Perú

Francisco de Aguirre le recibió muy hospitalariamente en La Serena, pero conociendo el nuevo gobernador los problemas entre Aguirre y Francisco de Villagra por la gobernación de Chile, no dudó un segundo en tomarlo preso, repitiéndose la misma situación con Villagra.

Se dirigió de inmediato a tierra araucana, levantando el fuerte San Luís de Toledo, el que fue prontamente atacado por los mapuches, los que sin embargo, salieron derrotados, ya que el gobernador logró contrarrestar su número con la fuerza de los cañones y arcabuces.

Dirigió una nueva campaña en octubre de 1557, con un poderoso ejército de más de 500 hombres y miles de indios auxiliares. Ocurrió en esta campaña la Batalla de Lagunillas (7 de noviembre), en donde los españoles salvaron vivos principalmente a la valentía demostrada por Rodrigo de Quiroga y los demás capitanes.

Cuenta Alonso de Ercilla, que vino a Chile en el grupo que trajo el gobernador, que los españoles tomaron prisionero en esa batalla al cacique Galvarino, al que le cortaron la mano izquierda. Perdida esa mano sin ninguna mueca de dolor Galvarino colocó la otra, que también se la cortaron. Pidió la muerte, pero los conquistadores lo dejaron ir y se fue el araucano con los suyos para planear su venganza.

Entre los líderes mapuches que se encontraban se destacaba Caupolicán, que dirigió el 30 de noviembre un nuevo ataque contra el invasor, en la llamada Batalla de Millarapue, en el valle del mismo nombre, que estaba lleno de accidentes que le facilitaban el ataque sorpresa. Esta batalla fue otra derrota mapuche, que recibieron como castigo el ahorcamiento de 30 de ellos, en los que se incluía Galvarino, que peleo siempre en primera fila.

Las penalidades de la lucha empezaron a molestar a los compañeros de García Hurtado de Mendoza, los cuales esperaban obtener riquezas por sus servicios. Para entregárselas, el gobernador dejó vacantes las encomiendas de Concepción, ciudad a la sazón abandonada, entregándosela a sus compañeros. Por este motivo, la ciudad fue refundada por tercera ocasión.

Poco después fundó también la ciudad de Cañete de la Frontera, y repuestas sus tropas de las batallas, las dividió nuevamente. Caupolicán, instigado por el indio Andresillo, se decidió a atacar el fuerte Tucapel. Lo que no sabia era que Andresillo era un traidor que les contó los pormenores del ataque a los españoles, por lo que los asaltantes se transformaron en asaltados, produciéndose una fuga en que dejaron a muchos heridos y prisioneros, y debilitaron gravemente sus fuerzas.

La moral de los españoles subió y en un asalto sorpresa al campamento de Caupolicán, lograron darle captura. El jefe mapuche, llevado al fuerte Tucapel, intento pactar con los españoles, prometió convertirse al cristianismo, pero Reinoso, el jefe del fuerte, decidió condenarlo a muerte empalado, es decir, a sentarse en una pica que le destruiría dolorosamente las entrañas. Aquella condena se cumplió, y aquel fue el final de Caupolicán

Una nueva batalla le prestaron los indígenas en el fuerte de Quiapo, entre Cañete y Concepción, pero fueron nuevamente rechazados. Confiado en que para apurar la conquista era necesario fundar varios fuertes, fundo uno con el nombre de Los Infante o San Andrés de Angol.

Tiempo después se enteró de que su padre el virrey había sido reemplazado por el rey, y que su reemplazo ya se encontraba en camino. Para peor, designaron gobernador de Chile a Francisco de Villagra, del que debía esperar las mismas humillaciones que le hizo sufrir. Por esos motivos decidió abandonar Chile, pasando de paso por Santiago, que no había visitado durante toda su gobernación. Allí se enteró de la muerte del sucesor de su padre, por lo que este seguía en el mando, eso le entrego más confianza, por lo que se mantuvo un tiempo más en la capital.

Durante su estancia en Santiago se publicó la tasa de Santillán, que establecía el sistema de mita para el trabajo indígena, que en vez de echar al trabajo a todos los indios de un repartimiento, se fijaba un turno en el servicio, quedando obligado el cacique de cada tribu a enviar a la faena un hombre de cada seis vasallos para la explotación de las minas, y uno de cada cinco para los trabajos agrícolas. Este trabajador, a quien hasta entonces no se le había pagado salario alguno, debía ser remunerado con la sexta parte del producto de su trabajo, y esta cuota se le debía pagar regularmente al fin de cada mes. Se eximía además del trabajo a las mujeres y hombres menores de 18 años y mayores de 50, y se ordenaba que los indígenas fueran mantenidos por los encomenderos, quienes además debían mantenerlos sanos y evangelizados.

Una nueva noticia cambiaría su rumbo, su padre acababa de morir. Decidió partir inmediatamente al Perú, designando como gobernador interino a Quiroga, a la espera de Villagra.1583

Gobiernos de Francisco y Pedro de Villagra [editar]

El nuevo gobierno de Villagra se inició con una demostración de su eterna mala estrella, ya que el barco en que venía trajo la viruela a Chile, brotando una desastrosa epidemia en Valparaíso y Santiago, pero que también afecto con aun mayor gravedad a los mapuches y perdieron entre la quinta y cuarta parte de su población.

Al iniciar su mandato reorganizó la reglamentación del trabajo en las minas y anulo las encomiendas que García Hurtado de Mendoza había entregado a sus amigos y compañeros, lo que le origino nuevas protestas.

Organizó una nueva expedición, pero su cuerpo cansado de tanto batallas cayo irremediablemente enfermo, teniendo que ser trasladado en camilla a los sitios de batalla. Sufrió en esta guerra además la muerte de su hijo Pedro de Villagra el mozo, lo cual empeoro su condición mental y física.

Designo para la continuación de la campaña a su primo Pedro de Villagra, dándole posteriormente también el título de gobernador interino, gracias a una facultad entregada por el virrey.

Pedro de Villagra era ya de facto el gobernante, por lo que la guerra no cambio de curso. Se obtuvieron resonantes victorias en Angol, derrotando finalmente a las fuerzas lideradas por el cacique Loble, en 1564.

Primer Gobierno de Rodrigo de Quiroga [editar]



Rodrigo de Quiroga

Los enemigos de Villagra dentro del país lo derribaron y declararon ilegalmente gobernador a Rodrigo de Quiroga, el año 1564. Su gobierno estuvo marcado por los constantes enfrentamientos con los indígenas, de los que salió victorioso. Emprendió una nueva campaña, organizada por Lorenzo Bernal del Mercado. Reconstruyó Cañete y repobló Arauco, y conquistó el Archipiélago de Chiloé, con la fundación de Castro y pacificación de los dóciles Cuncos de esa isla.

Pese a esos triunfos (que mostrarían ser muy poco eficaces en el futuro cercano), la corte no reconoció sus méritos y al regresar a la capital supo del nombramiento de la Real Audiencia en Chile, que debía dirigir los destinos del país.

La Real Audiencia y Melchor Bravo de Saravia [editar]

El gobierno de la Real Audiencia había caído en completo descrédito en poco tiempo, y la corte misma reconoció su error, por lo que designó al presidente de ésta, Melchor Bravo de Saravia, como gobernador de Chile. Se dirigió al sur para actuar en la Guerra de Arauco, consiguiendo sólo una nueva derrota en el asalto al fuerte mapuche de Mareguano, por el que debieron ser evacuadas Arauco y Cañete. Agotado, delegó en el general Lorenzo Bernal del Mercado la contención de los mapuches, dedicándose a la administración civil.

Su labor administrativa se vio perjudicada por los gastos bélicos en el sur así como por el terremoto que asoló Concepción en 1570, por el que todas las casa de esa ciudad fueron destruidas, si bien no hubo muertos, a pesar incluso de que después se produjo un ataque indígena.

Al término de su mandato, en el que además fue iniciada la construcción de la iglesia de San Francisco en Santiago y se creó el obispado de Concepción, fue reemplazado por Rodrigo de Quiroga (1575).

Segundo Gobierno de Rodrigo de Quiroga [editar]

La segunda administración de Quiroga fue más conflictiva que la primera. A la guerra se le sumaron incursiones piratas, los dos terremotos de 1575, el conflicto con el obispo San Miguel en el nombramiento de cargos eclesiásticos y la rebaja de sueldo a los curas, lo que le valió amenazas de excomunión.

España prometió enviarle 500 refuerzos para acabar definitivamente con la guerra, pero solo llegaron 300, de una calidad muy inferior a la esperada y prácticamente sin equipo. Sobreponiéndose a estas dificultades y a su enfermedad (debía ser trasladado en silla en el campo de batalla), realizó una nueva campaña en contra de los mapuches, dirigidos en esta ocasión por el mestizo Alonso Díaz.

La Campaña tuvo éxitos relativos, que le permitieron afrontar otra amenaza, la aparición de sir Francis Drake en las costas de Chile, que saqueó el puerto de Valparaíso, pero cuando intentó repetir su acción en La Serena, se encontró con la resistencia armada de los habitantes, que destrozaron a uno de sus hombres.

El 16 de diciembre de 1575 ocurrió un terremoto que arruinó las ciudades de La Imperial, Ciudad Rica (Villarrica), Osorno, Castro y Valdivia. El sismo derribó un cerro, a la salida del Lago Riñihue, tapando el desagüe y que al acumularse gran cantidad de agua se desbordó y causó otro desastre.

Su grave enfermedad y su edad (se acercaba a los 80 años) le impidieron continuar dirigiendo la guerra, encomendándosela a su yerno Martín Ruiz de Gamboa.

Gobierno de Martín Ruiz de Gamboa [editar]

Apenas falleció Quiroga, el 25 de febrero de 1580, el cabildo de Santiago envió mensajeros a comunicar a Martín Ruiz de Gamboa este hecho, y a pedirle que a se trasladase a la capital para recibirse del mando. Juró el 8 de marzo de 1580.

Pidió la ratificación de su mando del virrey del Perú y del rey. El virrey se demoró más de un año en confirmar a Gamboa en el alto cargo que poseía, firmando la rectificación el 24 de abril de 1571, mientras que el rey, al conocer la noticia, adoptaría una posición diferente.

Para asegurarse su elección como gobernador en propiedad, Gamboa pensó que cumpliendo el deseo del rey de proteger a los indígenas de los abusos lograría su cometido. Para eso reemplazo la tasa de Santillán, que en la práctica nunca fue cumplida, por una nueva, conocida hasta ahora como la taza de Gamboa. Esta reemplaza el servicio personal por un tributo. Los indios de repartimiento quedaban obligados a pagar un tributo pecuniario de nueve pesos anuales en el obispado de Santiago y de siete en el de La Imperial. Se creaba el cargos de corregidores de indios, funcionarios encargados de velar por de estas leyes y la protección de los indios. Esos funcionarios debían ser gratificados con una porción del tributo que pagasen los indios, pero la mayor parte de este tributo formaba la renta de los encomenderos.

La medida provocó crecientes enfrentamientos entre los encomenderos, pues quedarían en la más miserable pobreza, pues estaban seguros (y así ocurrió) que los indígenas no pagarían los nuevos tributos y se dedicarían al ocio.

Ganándose con esto muchos enemigos, estos se dedicaron a llevar los rumores al virrey, que cada día se empezaba a hacer una imagen más negativa de Gamboa.

Entretanto, tiene que enfrentar la rebeldía de su teniente de gobernador Lope de Azócar, quien se opone resistencias a su administración de Ruiz de Gamboa. Pero el gobernador logra el control de la situación, lo apresa y lo envía fuera de Chile.

Los últimos años de su mandato, entre 1581 y 1583, estuvo en el sur del país, enfrentado de manera permanente a los indígenas. Durante la campaña fundo la ciudad de San Bartolomé de Gamboa, nombre que no prosperaría y que seria conocida para la posteridad como Chillán. La situación de la Guerra durante su mandato solo empeoro, ya que a la rebelión mapuche se le sumo la de los huilliches, que anteriormente no se habían mostrado agresivos, y la de los picunches en Chillán.

Había mandado a pedir refuerzos desde España y Perú, los que efectivamente llegaron (aunque hubo muchas deserciones en el viaje), pero al mando de Alonso de Sotomayor, su sucesor designado por el rey

Gobierno de Alonso de Sotomayor [editar]



Alonso de Sotomayor

Alonso de Sotomayor llegó a Chile en 1850, contando además con el cargo de juez de residencia por lo que tuvo que hacerse cargo de las innumerables acusaciones al gobernador cesante, Martín Ruiz de Gamboa, que se había vuelto muy impopular por su tasa indígena que prohibía el trabajo personal de los indios.

Sotomayor lo tuvo que detener en las casas del cabildo de Santiago, de donde se le dejó salir con fianza de carcelería, pero luego le libero totalmente con su absolución

Con estos antecedentes, su primera decisión fue el restablecimiento sistema de servicio personal de los indios, derogando la Tasa de Gamboa y reimplantando la Tasa de Santillán, aunque humanizándolo para evitar los excesos que eran víctima los indios de sus encomenderos.

Entre sus primeras acciones se destaca el restablecimiento sistema de servicio personal de los indios, derogando la Tasa de Gamboa y reimplantando la Tasa de Santillán, aunque humanizándolo para evitar los excesos que eran víctima los indios de sus encomenderos.

Sotomayor quería desarrollar la conquista de Chile con el estilo de Pedro de Valdivia, es decir, construyendo fuertes que se protegieran entre sí y a las ciudades, idea que no logró realizar, pues necesitaba para ello un ejército profesional, petición no satisfecha por las autoridades hispanas por la escasez de recursos con que contaba la Corona.

Realizó por entonces varias campañas contra los mapuches. Logró capturar al mestizo Alonso Díaz, que dirigía desde hacia algunos años. Envió a su hermano Luís a realizar una campaña en las inmediaciones de Valdivia, y logró rechazar a los mapuches en un ataque sorpresa que les realizaron en Angol (16 de enero de 1585)

En ese año Sotomayor comenzó a poner en ejecución su plan con los escasos hombres que tenía. Mando a construir en el lugar denominado Millapoa, un fuerte en cada una de las riberas del Bio Bio, con el objeto de cortar las comunicaciones entre mapuches e indios del norte. Levanta otro fuerte en Purén, donde colocó también un pequeño destacamento. El Gobernador esperaba establecer en breve un pueblo en cada uno de esos lugares, persuadido de que éste era el medio más eficaz de reducir esas tribus, y de que los refuerzos que le llegarían sería suficiente para la conquista definitiva de Chile.

Mas todas estas acciones no debilitaban realmente a los mapuches, pues la captura de Díaz nada cambio y los fuertes no produjeron el efecto deseado. En cambio los araucanos se mostraban cada día más diestros en el manejo de las armas y los caballos españoles, siendo su único límite el arcabuz, pues aun no sabían manejarlo y la falta de pólvora se los hubiera impedido de todos modos.

Entre los problemas que debió enfrentar destacan los ataques de corsarios ingleses, destacándose entre ellos Thomas Cavendish, quien fondeada el 9 de abril de 1587 en Quintero, en el que sus hombres fueron derrotados por fuerzas españolas, perdiendo 10 de sus hombres. Además de los mapuches tuvo que enfrentar dos sublevaciones de los soldados del sur, motivadas por las penurias que sufrían, pues deseaban ser pagados con sueldo y ya no con encomiendas.

Alarmado por esta situación y por los pocos esfuerzos enviados, se dirigió el 30 de julio de 1592 al Perú, con esperanzas de obtener hombres que le permitiesen realizar una campaña eficaz contra los araucanos. Dejó en el mando el licenciado Pedro de Viscarra, letrado anciano y circunspecto, que cerca de dos años antes había llegado de España con el título de teniente de gobernador y justicia mayor del reino de Chile.

Desembarco en el Callao en agosto de 1592, donde se enteró que el rey había designado a un nuevo gobernador de Chile, Martín García Óñez de Loyola.

Gobierno de Martín García Óñez de Loyola [editar]



Martín García Oñez de Loyola

Óñez de Loyola llegó a Chile el 23 de septiembre de ese año, determinado a pacificar Arauco, por lo que se dirigió de inmediato a Concepción, a la cabeza de ciento diez hombres que logró reunir en la capital (febrero de 1593). Con tan escasos recursos que disponía en el reino, Óñez de Loyola se da cuenta de que sin refuerzos no lograría su objetivo, por lo que pidió refuerzos al Perú pues en su actual campaña se mantenía con solo poco más de 200.

La aparición del pirata holandés Richard Hawkins, que encendió la alarma en el Perú, se retrasaron el envió de refuerzos (se decía que eran necesarios para la defensa del Perú). Hawkins en sus correrías también atacó el puerto de Valparaíso, pero como el botín era muy pobre, en un acto caballeresco, devolvió los artículos que no le servían y dejó en libertad a los marineros apresados.

El gobernador no recibía los hombres solicitados, pero si les llegaron dos órdenes religiosas, los padres agustinos y los jesuitas, estos últimos tendrían una gran importancia en los futuros sucesos ocurridos durante la colonia en Chile hasta su expulsión.

El Gobernador decidió no esperar más, y en 1594 inicio las campañas del sur con el reducido contingente con el que contaba. Tres años después llegó un refuerzo de ciento cuarenta hombres, pero no bastan, a lo que se suma la negativa de Santiago de enviar más hombres. Los pocos refuerzos no eran culpa del virrey, que ofrecía generosas ofertas para unirse al ejército, sino porque el nombre de Chile estaba tan manchado por esa guerra interminable, que nadie deseaba arriesgar su vida yendo a ese infierno.

El desastre de Curalaba [editar]

Artículo principal: Desastre de Curalaba

Se encontraba en La Imperial cuando le llegó la noticia de que en Angol los mapuches habían recomenzado sus correrías, por lo que partió el 21 de diciembre de 1598 con 50 hombres al lugar. En el segundo día de marcha encontraron un sitio llamado Curalaba (la piedra partida), a orillas del río Lumaco, encajonado allí por altas barracas, donde descansaron sin tomar siquiera ninguna medida de precaución para evitar un ataque. En la noche del 23 al 24 los indígenas se acercaron al campamento, y al trueno de sus gritos y cuernos se lanzaron al ataque de los españoles.

Óñez de Loyola, y dos de sus soldados que estaban a su lado, hicieron prodigios de valor, pero sucumbieron traspasados por las picas de los indios. En la refriega murieron casi todos los españoles, con excepción del clérigo Bartolomé Pérez, hecho prisionero, Bernardo de Pereda, soldado que quedó tirado en el campo de batalla con 23 heridas en el cuerpo pero aun vivo.

Los mapuches iniciaron entonces un levantamiento general que terminó finalmente con todas las ciudades al sur del río Biobío, excepto Concepción. De ahora en adelante los españoles dejaran de realizar la expansión por el territorio mapuche de la misma manera que se realizó a lo largo del siglo XVI; y dividiría los territorios españoles en Chile, al tener su territorio norte (la Capitanía General de Chile) como frontera sur el río Biobío, y su territorio sur (Chiloé) como frontera norte el canal de Chacao (exceptuando la posterior recuperación del territorio y ciudad de Valdivia en 1645, y la recuperación a fines de la colonia de los territorios al sur de esta ciudad, como la ciudad de Osorno).

Con este hecho se considera que se da fín al periodo de la Conquista de Chile, y es el inicio al periodo de la Colonia de Chile.

Bibliografía [editar]

Independencia

miandiba — 30-10-2008 GTM 1 @ 12:50

Independencia Independencia de Chile

El año 1808, el Imperio Español vivía en un creciente estado de agitación. A Chile llegaron las noticias de la invasión napoleónica a España, y el cautiverio de Fernando VII en la época que había asumido García Carrasco como gobernador de Chile. Después de un bullado caso de contrabando, renunció en 1810. El militar más antiguo de Chile en esa época era Mateo de Toro y Zambrano, por lo que éste debió tomar interinamente el mando. Por ese minuto, se había propagado fuertemente entre los criollos el movimiento juntista, es decir, el de reemplazar la gobernación española por una junta de notables que conservara el gobierno mientras durara el cautiverio del soberano.

El gobernador Mateo de Toro y Zambrano acepta la convocatoria a un cabildo para decidir el establecimiento de una junta de gobierno. Así, el 18 de septiembre de 1810, se forma la Primera Junta Nacional de Gobierno, quedando él como presidente y dando inicio al período de la Patria Vieja. Al poco tiempo se convoca y eligen los miembros del Primer Congreso Nacional. En éste obtuvo una amplia mayoría el movimiento de los moderados, que propugnaba una mayor autonomía, sin llegar a la separación completa del imperio español, mientras los exaltados, que predicaban la independencia absoluta e instantánea, quedaron en minoría.

En un comienzo, el gobierno transitorio establecido se mantuvo sin intenciones independentistas. Sin embargo, con el correr de los meses se tomó otros rumbos, especialmente, al acceder al poder José Miguel Carrera. Se dictan los primeros textos constitucionales y leyes propias, y se crean nuevas instituciones, como el Instituto Nacional, la Biblioteca Nacional y el primer periódico chileno, la Aurora de Chile. A su vez se da inicio a la Guerra de la Independencia contra las tropas realistas.

Las tropas enviadas por el virrey del Perú, José Fernando de Abascal y Sousa (1806-1816), junto adherentes a la causa realista que habitaban el territorio, finalmente derrotan a las tropas patriotas en la batalla de Rancagua, el 2 de octubre de 1814, dando inicio a la Reconquista Española. En esta etapa se restauran las instituciones coloniales, con los gobiernos de Mariano Osorio y Casimiro Marcó del Pont.

Tras el Desastre de Rancagua, la mayoría de los líderes independentistas debieron huir hacia Mendoza, en la Argentina. Allí fue formado el Ejército de los Andes a cargo del libertador argentino, José de San Martín, en el cual participaba Bernardo O'Higgins, líder de las milicias chilenas. Este Ejército Libertador, que contó inicialmente con 4000 hombres y 1200 milicianos de tropa de auxilio para conducción de víveres y municiones, cruzó la Cordillera de los Andes y, el 12 de febrero de 1817, derrota a las tropas realistas en la batalla de Chacabuco dando inicio a la Patria Nueva.

O'Higgins fue nombrado Director Supremo y, el 12 de febrero de 1818, primer aniversario de la batalla de Chacabuco, declara formalmente la independencia de Chile, que se confirmaría con la victoria del ejército patriota en la batalla de Maipú, el 5 de abril de ese año.

Bajo su gobierno se realizan diversas obras de infraestructura, se organiza la Expedición Libertadora del Perú que se dirige hacia el Perú, se produce la captura de la ciudad de Valdivia, que aún se encontraba en manos españolas, por parte del almirante Thomas Cochrane y se promulgan dos cartas fundamentales, la Constitución de 1818 y la Constitución de 1822; sin embargo, se gana la antipatía del pueblo debido a su autoritarismo, sus intentos de mantenerse en el poder indefinidamente y las acusaciones de los carrerinos de una supuesta orden de muerte a los Carrera, sumado al asesinato de Manuel Rodríguez debido a la influencia de la Logia Lautaro. Para evitar una guerra civil, O'Higgins renuncia el 28 de enero de 1823 y en julio del mismo año se exilia en el Perú.

Organización de la República [editar]

Tras la renuncia de O'Higgins, el país entró en un largo período de inestabilidad política que duró toda una década. El general Ramón Freire, que asume como Director Supremo siendo asesorado por Juan Egaña, se dedica a acabar con el último foco de resistencia colonial en Chiloé, pero el constante desorden político en que se encuentra el país es un grave obstáculo para su gobierno. Como forma de solucionar dicho problema, es redactada la Constitución Moralista de 1823; sin embargo, su complejidad genera un gran rechazo en la población que, sumado a la crisis económica imperante, provoca la caída del gobierno de Freire.

En un ambiente dominado por las rencillas entre los grupos políticos, Manuel Blanco Encalada es elegido como el primer Presidente de Chile. Su corto gobierno estuvo marcado por el dominio del grupo federalista y la promulgación de las Leyes Federales de 1826. Pero nuevamente esta legislación es rechazada y provoca un caos en el país. Blanco Encalada renuncia y se establece una sucesión de presidentes de cortos períodos de gobierno.

En 1828, Francisco Antonio Pinto logra aprobar la Constitución de 1828 de corte liberal. En elecciones, Pinto es reelecto, pero se le acusa de fraude electoral. Además, el Congreso Nacional designa a Francisco Ramón Vicuña como vicepresidente, cargo que debía ser electo por votación popular. Esto provoca el levantamiento del ejército a cargo de José Joaquín Prieto que controla rápidamente el sur de Chile, dando inicio a la Revolución de 1829.

Pinto y Vicuña renuncian para evitar la Guerra Civil, pero ya es demasiado tarde. La unión entre conservadores (pelucones), estanqueros y o'higginistas, tras la batalla de Ochagavía, produce la caída del régimen liberal y se instaura un gobierno revolucionario a cargo de José Tomás Ovalle. Finalmente, la batalla de Lircay, otorga la victoria definitiva de los revolucionarios y el fin del régimen liberal.

HISTORIA DE CHILE

miandiba — 30-10-2008 GTM 1 @ 12:41

Historia de Chile

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La bandera de Chile.

La historia de Chile se divide comúnmente en 12 periodos históricos, que cubren el intervalo de tiempo comprendido entre el comienzo del poblamiento humano en el territorio del actual Chile (c. 10.500 a. C.) hasta nuestros días.

De acuerdo con la teoría del paso del hombre por el estrecho de Bering a través del "Puente de Beringia", durante la última glaciación conocida con el nombre de Wurm por los europeos y como Wisconsin por los americanos, Chile —ubicado en la parte más meridional de América del Sur y en la zona occidental del mismo, sobre el océano Pacífico— fue la última zona de América en ser ocupada.

La glaciación Würm-Wisconsin, duró unos 50.000 años aproximadamente. Según los científicos, el "Puente de Beringia" en condiciones de ser transitado duró unos 4.000 años en su primera etapa y 15.000 años en su segunda etapa. A partir de ahí, el hombre fue hacia el sur hasta llegar al actual territorio chileno.